articulos de Carmen Posadas
Algunas tontunas veraniegas

Aquí me tienen, disfrutando de unas tardías vacaciones, debajo de un cocotero con una caipirinha dispuesta –literalmente– a no hacer nada. Y digo bien a no hacer nada, porque de un tiempo a esta parte el ocio de la gente se ha vuelto casi más estresante que su neg-ocio o trabajo de la índole que sea. ¿Se han dado cuenta ustedes de lo abducidos que estamos todos en esta vida por la hiperactividad, el frenesí y sobre todo por el “tengo qué”? Esta actitud es comprensible hasta cierto punto en invierno, diría que incluso es loable: tengo que ser más ambicioso en mi carrera, tengo que ahorrar más, tengo que mejorar mi inglés.
Pero lo estrambótico del asunto es que, en vacaciones, nos inventamos otros tengo que igualmente tiránicos: tengo que levantarme a las 4 de la mañana (oh, cielos) para ver amanecer ante las pirámides. Tengo que romperme los meniscos triscando por los montes. Tengo que acostarme todas las noches a las cinco de la mañana hasta acabar con el hígado hecho foie-grass. Tengo que ligar mucho, tengo que… Y luego está el asunto de las fotos: mientras uno madruga, trisca, trasnocha y liga, todo ha de hacerse con una cámara de fotos o de vídeo en la mano, de modo que uno en realidad no ve nada de nada. Porque tan ocupado está en inmortalizar el momento pirámides o el momento Edmund Hillary, que da igual dónde se encuentre. Y es que, en realidad, lo importante no es estar en un sitio u otro, sino las 12.543 fotos que se sacan para demostrar que se ha estado. Hay que decir además que, en esto de las fotos, hay unos clásicos que son un must. Como fotografiarse fingiendo sujetar la inclinada torre de Pisa con una mano, o chapoteando en la Fontana de Trevi a lo Anita Ekberg. Vaya trabajera. Yo aquí, desde debajo de mi cocotero, puedo ver ahora a unos cuantos turistas entregados a diversas formas de frenesí veraniego: el que no acaba de venir de una excursión por la selva (aquí donde estoy no hay selva, pero han conseguido inventar algo que se le parece) viene de practicar rafting. O trekking. O puenting. O cualquier otro agotador “ing” de cuyo nombre no pienso acordarme ni loca. Porque, si quieren que les diga la verdad, a mí todo esto de despimporrarme haciendo cosas todo el día nunca me ha gustado.
Cierto es que en otras épocas de mi vida fingía que me encantaba, pero solo para que no me tomaran por rara. Para que el novio de turno, por ejemplo, no creyera que era poco “enrollada” (según Javier Marías no ser enrollado es lo peor que puede pasarle un español que se precie). O para que mis amigos no creyeran que era un ratón de biblioteca (esto no lo dice Javier Marías, pero se lo digo yo: ser un ratón de biblioteca es lo peor que puede ser una persona enrollada). Y lo cierto es que, de tanto fingir que me gustaba hacer cosas en vacaciones acababa participando en todo. Incluso recuerdo una vez que acabé bajando unos rápidos metida en un tonel o barrica, igualito que Bugs Bunny, un espanto. Pero se acabó. Desde que cumplí cincuenta años (y de esto hace cuatro) me propuse dedicarme en verano solo al dulce placer de papar moscas o, lo que es lo mismo, a no hacer absolutamente nada. Cierto es que, programada como estoy para los “tengo que” invernales, me cuesta un poco borrar la orden de marras del disco duro, pero lo voy consiguiendo. Si me vieran ahora casi no me reconocerían. Por no sucumbir a los tengo que, ni siquiera me he pintado el ojo ni me he puesto lentillas. Estoy bastante fea, la verdad, pero ¿qué importa? Los que me quieren me quieren igual (espero) sin el ojo pintado. Además, como tampoco tenemos máquina de fotos con la que inmortalizar el momento, nadie va a enterarse. Y no solo eso: al no haber inmortalizado ninguno de nuestros momentos de ocio, tampoco torturaremos a nuestros amigos y familiares con esas foto-parties en las que el recién llegado de Cancún/Pekín/Petra/Bucaramanga/… (rellénense los puntos suspensivos con cualquier otro punto visitado por el inefable turista) tortura a la vuelta con el visionado de sus fotos y vídeos.
Uf, sólo de pensarlo me dan temblores; creo que me tomaré otra caipirinha.

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  Comentarios
Anna - 15/10/2007
Yo no soy nada enrollada, y la verdad es que no me ha ido muy bien. Pero tampoco he intentado ser guay porque estoy harta de la gente guay, que por cierto, están por todas partes, da igual España que Alemania. Hace tres años que vivo aquí, y que os puedo decir, igualito, igualito que en España. Cuando vienen de vacaciones, cuentan todas las cosas que han hecho, en los restaurantes donde han comido, lo bien que se lo han pasado, y todo esto mientras se agarran de la mano sin parar y cada diez segundos se dan un beso. ¿De verdad tengo que aguantar semejante espectáculo? pues sí, porque como dice mi madre "es dificil si no tener amigos", pues va a tener razón. Pero yo, en mis últimas vacaciones seguro que me agobié tanto como ellos, que me divertí a ratos, como ellos, que me hice las fotos horribles que se hace todo el mundo, y hasta me monté en globo, que no tiene ing, pero es otra de las tonterías que nos gusta contar, y oye, a pesar de todo, no he ido contando por ahí nada a nadie, o al menos sólo cuando me lo preguntan, y ahora aquí, así es que perdón por la tontería del globo.
Cinzia Procopio - 14/10/2007
Yo también me cansé un poco con todo el ajetreo que acabo de leer. Hacía mucho tiempo que no sentía tan "acompañada" en eso de la modorra vacacional. Es igual que los días domingo (tal día como hoy). Para mí este día es prácticamente un mini verano (aunque donde vivo no existe como tal, en Venezuela no existe un cambio de estaciones fuertemente marcado como en Europa). Sueño con que llegue el domingo sólo para hacer Nada, así mismo, con mayúscula. Cero madrugones para ir a hacer el ejercicio que no hago en la semana, cero desayunos rápidos y violentos porque el tráfico que espera, cero todo...menos respirar, comer, leer la prensa (sólo algunas noticias para no estropear el resto del día) conectarme y hacer siesta.....no tengo nada en casa para prerararme una caipirinha, pero ya encontré algo que la sustituye....sin ningún stress....Salud y saludos
Rosario Iglesias - 13/10/2007
Que rico una caipirinha bajo un cocotero ,no se en algun lugar de Brasil
yo tambien figi siempre y que suerte encontrar alguien que estaba siempre pronta para...que? este febrero pasado en semana de carnaval me fui sola a Punta del Esta,mis tres hijos estaban cada uno por su lado con amigos ,me lleve libros, hice lo que quise, dormi lo que quise ,no me preocupe por nada y que recuerde hasta hoy fue mi unica semana de desenchufe total, porque tu Carmen sabras por ser uruguaya como yo lo que es tener tres hijos en enero en Punta, y que los amigos,que las salidas ,que el super, enfin un desquicio, cumplo 50 en enero, aprendi que no me importa ser un raton de biblioteca, pero es verdad cuando lo conte me miraron raro, la pregunta obvia: no fuiste a ningun lado !?,la respuesta obvia :no, fue mi mejor semana, en realidad noada obvia, inesperada.
Me encanta escucharte en las entrevistas decir que sos sudaca, yo estuve en abril y me causo mucha gracia las caras que ponen al oirlo
es un placer que reivindiques el lugar donde naciste, ahora espero volver seguido porque tengo un hijo estudiando en España, ojala coincida con alguna de tus presentaciones.
Lo que mas me gusto de esa semana fue que no me preocupe por el pelo, algo que normalmente hago ,me lo lavaba ,cuando estaba seco me lo recogia y pronto,ni yo me lo creia.
Te mando todo el cariño del mundo Rosario
alvaeno - 10/10/2007
A mi no sólo me gustan las vacaciones sin los tengo que, sino que además, intento llevar mi vida por la senda de los no tengo que, por lo que mi vida, se diría, que es del todo tranquila y apacible, valga la redundancia, y el estrés tan en boga en estos tiempos pasa de largo por la puerta de mi humilde choza.
saludos
PD: Aprendí en uno de mis viajes (imaginarios) a hacer la auténtica caipirinha.
alvaeno
Elke - 03/10/2007
Tengo la misma idea de los vacaciones, hacer solamente lo que me gusta, no "tengo que". Para mí eso quiere decir: bañarme (desnuda) en el Mediterráneo (lo mejor en una playa de Mallorca o Formentera), tomar el sol, leer muchos novelas (lo mejor españolas), dar unos paseos en la noche, tomar una sangría o un coctél en un bar al aire libre. Es una suerte, que mi marido también prefiere esto tipo de vacaciones.
susana - 01/10/2007
La gente no sabe relajarse ni en vacaciones. Luego vuelven estresados y de mal humor y lo pagan con otros. Te has ganado tu descanso.
Alberto José - 01/10/2007
Siiii...!! Una caipirinha es la solución para las situaciones difíciles. Para las imposibles hacen falta dos o más....
Excelente artículo (como siempre).
Mirabelle - 01/10/2007
Ah, el "dolce far niente"... Hace unos días, reflexionaba sobre este mismo asunto con unos amigos. Las vacaciones modernas resultan más agotadoras que los trajines cotidianos. De pensarlo, a mí tambien me entran ganas de tomarme no una caipirinha, sino un té (mi versión urbana de un momento de relax). Brindo por tu veraneo tardío, tu estupendo artículo y por los momentos de placer en cualquier día del año ¡Que disfrutes a la sombra de tu cocotero!
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