Entrevista a Carmen Posadas en NovaRevista.com

Dice la leyenda hebrea que la primera mujer que pisó la tierra fue Lilith que, por no someterse a Adán, le dejó plantado en el edén. Carmen Posadas nos cuenta la historia según aquellas rebeldes que siguieron su ejemplo.

1. ¿Otro gallo nos cantaría si la primera mujer de Adán no se hubiera ido del paraíso?
Si el mundo se hubiera planteado con hombres y mujeres en igualdad de condiciones, las cosas no serían iguales. Pero, tranquila, estamos llegando a la era de Lilith.

2. ¿Han aprendido los hijos de Adán la lección?
No estoy en contra de los hombres. Su comportamiento tiene que ver con el momento histórico que han vivido.

3. ¿Está pasado el feminismo?
Creo que no es hora de pelearse con los hombres. Aunque en el tercer mundo las mujeres están aún en la edad de piedra.

4. A la larga, ¿la quema de sujetadores ha servido para algo?
Las actitudes extremas de las feministas parecían pataletas, pero han hecho que ciertos cambios se hayan logrado.

5. Las chicas podemos hacer varias cosas a la vez; ellos, no. ¿Una suerte o una esclavitud?
Ambas cosas. Ellos se adaptaron a lo que requerían en la caverna: fuerza bruta. Y ahora triunfa eso tan femenino de hacer varias cosas a la vez.

6. Ellos tienen el corazón más grande… y nosotras acumulamos más grasa.
Era necesario también. La grasa se necesitaba para el embarazo y para las grandes hambrunas. Somos hijas de la prehistoria…

7. Nosotras tenemos más desarrollados los sentidos. ¿A más placer, más dolor?
Sufrimos más, pero somos más sufridas. Cuando un hombre enferma se pone pesadísimo. Nosotras estamos más preparadas para el dolor.

8. De pequeña, llorabas porque no querías crecer.
Sí. La infancia de mi madre fue muy triste y se propuso que la nuestra fuera como de Walt Disney. Y lo consiguió.

9. En el Tíbet, los hombres visitan a las mujeres por la noche, hacen el amor y no se quedan ni a desayunar. ¡Qué práctico!
(Risas). La verdad es que muchas querríamos eso.

10. ¿Eres hija de la díscola Lilith o de la sumisa Eva?
Fui hija de Eva durante muchísimo tiempo. Ahora me he pasado al bando de Lilith, la primera mujer de Adán.

11. En tus libros aparecen tus fantasmas. ¿En éste también?
Siempre me ha interesado el poder en la sombra, el que maneja al poderoso, el maestro de títeres. De ahí la idea del libro.

12. En tus inicios literarios, fuiste una cuentista…
Al ser autodidacta, me daba miedo meterme en la literatura con mayúsculas. Por eso, empecé con los libros infantiles, que no son nada fáciles.

13. Y después, novela rosa…
Me propusieron hacer una novela romántica y, aunque me parecía que aquello iba a acabar de arruinar mi reputación, lo hice pero con pseudónimo.

14. Hablando de tu reputación, ¿te pasó factura figurar en la llamada beautiful people?
Sí, aunque me lo tomé con bastante filosofía. Pensaba que si trabajaba duro, conseguiría quitarme la etiqueta. Y así ha sido.

15. ¿Se te examinó con dureza por ser mujer de Mariano Rubio?
Sí, con el agravante de que para muchos mi matrimonio era una ventaja. Entonces mis libros ya se traducían al japonés. ¡Y no creo que en Tokio supieran que mi marido era gobernador del Banco de España!

16. Los de derechas creían que eras de izquierdas; los de izquierdas te veían pija… Nadie te consideraba de su club.
Elegí ser más voyeur que participante. Lo que me gusta es observar e imaginar.

17. En tus novelas has retratado a esa gente guapa. ¿Usas la literatura para ajustar cuentas?
No escribo como venganza, pero las filias y las fobias te salen solas. ¡Y yo no las corto!

18. Traducida a 20 idiomas, eres una best seller. ¿Nadie es profeta en su tierra?
A otros autores los traducen al portugués y salen en el periódico. A mí me traducen al chino y no se entera nadie.

19. Las mujeres de más de 50 años son las ausentes de nuestras letras. ¿Y en la vida?
Estamos más o menos jóvenes. En el siglo XIX una mujer de 30 años era como hoy una de 50.

20. ¿Cómo llevas lo del espejo?
Soy muy autocrítica, para mi desgracia. Pero hay veces que me digo: “Carmencita, ahora te vas a perdonar”.

21. Dices que de niña eras la fea en una familia de guapos.
Sí, todos eran guapísimos menos yo; gorda y negra como un conguito. Además, siempre he sido una persona insegura.

22. ¿Cuesta llevar el sambenito de mujer casi perfecta?
Representar siempre el papel de estupenda es muy cansado.

23. ¿Y no te dan ganas, incluso, de decir algún taco?
Pues sí, necesito dejar de estar representando ese rol.

24. ¿Te has sentido mucho tiempo centro de miradas?
Sí, y resulta duro no poder bajar la guardia. En realidad es una angustia.

25. Dices que los viajes en soledad son tu válvula de escape.
Sí, porque en ellos miento muchísimo. Me preguntan de dónde soy y me invento un cuento chino.

26. Aseguras que eres una mujer ambiciosa. ¿Por qué tiene eso mala prensa?
¡Somos mujeres! En un hombre, ser ambicioso es positivo. Nosotras parecemos malvadas.

27. El amor está presente en tus libros. ¿Cuesta escribir sobre él?
Durante mucho tiempo, sí. Siempre se cae en tópicos.

28. Dices que hasta que no te enamoras de alguien inconveniente no sabes lo que es amar.
Cuando era joven, me enamoraba de canallas. A partir de los 30, ya no hay hombres inconvenientes en mi vida.

29. ¿Estás harta de que te inventen novios constantemente?
Es pesado, aunque ya no me dan la lata. Me dejo ver poco.

30. ¿Con qué armas contamos las mujeres para recuperar el edén que Lilith perdió?
Aunque tengan mala prensa, soy partidaria de las armas de mujer, como la seducción.

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